Con motivo del Día Mundial de la Educación Ambiental, la Fundación Tormes-EB, a través del Programa de Conservación del Patrimonio Natural y Cultural subscrito con el Ayuntamiento de Salamanca, ha llevado a cabo una serie de actividades en el Parque de los Jesuitas para acercar la ciencia, la cultura y la conservación a través de talleres prácticos e itinerarios interpretativos que combinan conocimiento, acción y experiencia directa en entornos urbanos y naturales de Salamanca.

Cerca de medio centenar de personas (usuarias de los paseos saludables ‘Ponte en marcha’ de Cruz Roja, voluntarios de la Agencia Municipal del Voluntariado, además de alumnado y profesorado del Colegio La Milagrosa) participaron junto a la concejala de Medio Ambiente, María José Coca, en la visita guiada ‘Jardines del mundo: historia viva entre árboles y aves’. Durante el recorrido, descubrieron la botánica, la historia de las plantas y la convivencia de aves en el parque, reflexionando sobre su valor patrimonial y ecológico. También se llevó a cabo la plantación de diez árboles (cuatro fresnos, tres arces y tres tilos) junto a la zona deportiva.

El Programa de Conservación del Patrimonio Natural y Cultural del Ayuntamiento de Salamanca se enmarca dentro de la III Estrategia de Educación Ambiental de Castilla y León 2024–2030, cuyo principal objetivo es que la educación ambiental deje de concebirse únicamente como sensibilización para convertirse en un instrumento de gestión ambiental y facilitador de los cambios hacia la sostenibilidad.

La programación, que se llevará a cabo hasta el próximo mes de septiembre, se articula en torno a 162 talleres formativos y 90 itinerarios guiados de sensibilización, que llegarán en total a unas 4.500 personas entre 49 centros escolares y ciudadanía en general, incluyendo asociaciones y la comunidad universitaria.

Según explicaron desde la Fundación Tormes-EB, los talleres de carácter formativo tienen como objetivo general el fomento del conocimiento y cuidado del patrimonio natural y cultural de Salamanca, integrando metodologías activas, vivenciales y creativas para favorecer la participación ciudadana en la transición ecológica. Las temáticas principales son: biodiversidad urbana (aves, insectos, plantas); etnobotánica y usos tradicionales; infraestructura verde y adaptación climática; patrimonio natural y cultural; y ciencia ciudadana y tecnología ambiental.

Por su parte, los itinerarios guiados de sensibilización tienen como objetivo general descubrir el valor ecológico, cultural e histórico del entorno urbano al promover la observación y el aprendizaje activo para el fomento de la lectura del paisaje como herramienta de sensibilización ambiental. Los lugares de desarrollo son la ribera del río Tormes, los parques urbanos (Jesuitas, Huerto de Calixto y Melibea) y las zonas patrimoniales con iconografía natural (Catedrales, Puente Romano).

Además, la Fundación Tormes-EB elaborará píldoras formativas que permitirán reforzar la comunicación de los contenidos clave y adaptar los mensajes a los lenguajes y hábitos de consumo actuales. Serán breves vídeos divulgativos, con un enfoque visual atractivo y un ritmo dinámico, que resuman o amplifiquen las temáticas abordadas en las actividades.

De esta forma, se consolida un modelo educativo transformador, inclusivo y participativo que promueva el conocimiento, la valoración y el cuidado del patrimonio natural y cultural de Salamanca, integrando metodologías activas, experiencias sensoriales y narrativas patrimoniales que fomenten una ciudadanía crítica, corresponsable y comprometida con la sostenibilidad, la biodiversidad y la adaptación local al cambio climático.

Salamanca, un espacio privilegiado para la educación ambiental

En este sentido, según argumenta la Fundación Tormes-EB, la ciudad de Salamanca constituye un espacio privilegiado para activar este tipo de iniciativas. Su doble identidad como Ciudad Patrimonio de la Humanidad y como entorno natural integrado por parques, riberas, jardines históricos y corredores verdes, brinda un escenario educativo inigualable, donde naturaleza y cultura se entrelazan con fuerza simbólica y narrativa.

Además, se entiende el patrimonio como un recurso didáctico de primer orden, no solo en su dimensión tangible (monumentos, especies, ríos, paisajes), sino también en su vertiente inmaterial: los saberes populares, las tradiciones botánicas, los usos sociales del espacio, las memorias del territorio. Por eso se promueve una educación inclusiva, adaptada y accesible, incorporando principios de equidad, género, diversidad funcional y procedencia, como valores imprescindibles de cualquier proyecto público contemporáneo

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